Una experiencia docente en busca de la innovación

african-american-female-talking-with-two-females-and-one-male-in-her-office-725x483

Vivimos en una sociedad descontenta, en la que cuesta encontrar una ubicación, nuestro lugar para crecer. La educación no es más que un reflejo de esta incapacidad para encontrar este espacio. Por esta razón pienso que hay que ir investigando nuevos caminos, nuevas vías que nos lleven a lugares donde poder desarrollarnos de otra manera.

Esta experiencia como profesora que aquí relato obedece a esta búsqueda.

El espíritu crítico es la capacidad del ser humano de cuestionar los principios, valores y normas que se le ofrecen en el entorno en el que se desenvuelve, siendo capaz de formarse un criterio propio que le permita tomar sus propias decisiones en las distintas situaciones que se le presentan

Este año me plantee estos objetivos de docencia para la asignatura “Cultura Digital y visual”: despertar el espíritu crítico; cuestionar realidades que se creen inamovibles y fomentar el aprendizaje en común.

Utilicé varias estrategias:

En las dos primeras sesiones expliqué de qué modo facilita Internet la participación en los procesos democráticos, impulsa la acción en tiempo real, empodera a la persona y le da una libertad inusual en relación a los grandes medios de comunicación. Así que analizamos cómo los inicios de Internet están interrelacionados con los procesos de cambio social que tuvieron lugar en California en los años 60. Para anclar el temario en una experiencia cercana utilicé el ejemplo del 15M que tuvo lugar hace unos años en nuestro país. Un proceso reciente donde personas anónimas e individuales se unieron para impulsar una transformación social y política. Iniciando la asignatura con este tema quería darles la fuerza psicológica además de exponer las posibilidades que ofrece Internet para incitar a mis alumnos la acción.

Otra de las estrategias que utilicé fue darles “el poder”  a ellos. Les dejé escoger los temas sobre los que quisieran impartir una sesión para los compañeros. Me pareció importante que tuvieran una primera experiencia docente en el aula ya que cuando se graduasen iban a asesorar a maestros y profesores. La condición que debían cumplir es que deberían estar relacionados con la asignatura. También intenté que mi presencia no fuera el eje principal de las sesiones, sino que ellos mismos fueran los que las que dirigieran decidiendo las actividades y el debate.

Enfoqué la asignatura como un “crowdlearning” o una comunidad de aprendizaje. Los estudiantes deberían colaborar aportando material interesante para los temas de sus compañeros. El material se aportaría en el campus virtual y serviría también para que pudieran realizar el trabajo de investigación relacionado con el tema escogido.

Por último, en cada sesión se cuestionaba realidades que parecían asentadas e inamovibles, se hacía preguntas cuestionando qué quería decir algunos conceptos y porqué era así. En grupo fomentamos un un debate después sobre los temas más controvertidos.

El resultado fue interesante. Los temas fueron variados y algunos relacionados experiencias personales como el hecho de utilizar la Realidad Aumentada para compensar algunas dificultades con alumnos de Necesidades Especiales – las alumnas que lo presentaron eran disléxicas-. También otro de los temas que tratamos fue el “ciberbullying”. Una de las alumnas que expuso el tema, comentó a lo largo del debate que había sufrido discriminación y otro compañero explicó su caso de “bullying” en secundaria. Este debate fue especialmente emocional para mí, no sólo por la sinceridad de los alumnos que habían sufrido esta situación, sino también porque mi hija pequeña vivió una situación muy difícil en la escuela que le provocó  ataques de pánico. Hubo temas innovadores como el hecho de que tratar de llevar la filosofía “hacker” al aula. Otros relacionados con el modo en que se manipula la información a través de los medios de masas o cómo se fomenta los estereotipos en los niños a través de las películas infantiles. Pudimos ver cómo incluir el mundo multimedia y móvil al aula a través del uso de las cámaras fotográficas y la fotografía, cómo el vídeo puede ayudar en la comprensión visual de los contenidos y las iniciativas que introducen el móvil en el aula a través de la gamificación o creando un acceso en tiempo real a la información. Otro de los temas que se trataron fue de qué modo los videojuegos pueden aportar un fomento de ciertas habilidades personales en los estudiantes del futuro y revisar los programas digitales para enseñar la inteligencia emocional.

Al concederles a los alumnos la autonomía de su aprendizaje surgieron algunos inconvenientes. Uno fue la concreción de las tareas a realizar y decidir la profundidad de los trabajos. Ingenuamente pensé que cada uno tendría un nivel de autoexigencia  que hacía superflua la determinación de criterios. Pero me di cuenta que para alcanzar un nivel medio de calidad en los trabajos era necesario establecer unas pautas. Es decir, cuando el aprendizaje está vinculado a unos resultados es importante definir los resultados mínimos que se deben conseguir.  Además el resultado estaba vinculado a la evaluación, un tema importante para todos ellos.

Otro aspecto que se puso de manifiesto fue el miedo a la libertad. Cuando nos dan la posibilidad de escoger el tema, a veces nos bloqueamos a no poder decidir entre todas las posibilidades. Al descartar uno de los temas que barajamos hay una pérdida que cuesta asumir, ya que pensamos ¿sería mejor el otro? Entra la duda de si se va a poder demostrar lo que se propone.

Un tercer problema fue la repetición de modelos. Estuvimos comentando la necesidad de cambiar el modo de impartir las clases, pero cuando nos toca el turno es difícil hacer algo diferente si hemos aprendido así. Psicológicamente cuesta salir del modelo. Hay miedo al rechazo, al fracaso, no sabemos por dónde empezar. Entra en juego el miedo de estar haciendo algo diferente. Es decir, si se cambia el modo en que se presentan los contenidos, se pierde el control sobre el aula, no se sabe si el contenido va llegar a los compañeros. Hay miedo al fracaso. Aún así, creo que hubo una gran voluntad de hacer y aportar algo nuevo.

Ante todo lo expuesto, curiosamente con lo que más se disfrutó en las clases fue con el debate. Estábamos todos esperándolo al final de cada sesión. Se creó un ambiente muy especial en las clases a través del cual pienso que todos pudimos expresar libremente. Intenté por mi parte que se pudiera dar la vuelta a todo, que removiéramos cualquier aseveración de sus cimientos. Que intentáramos ver el doble fondo de las cosas. Fomentar otras visiones para estimular el espíritu crítica. Creo que lo conseguimos.

Otra cuestión fue la evaluación. Odio evaluar. No disfruto teniendo que poner un número a una participación, a un tiempo dedicado, a poder o no profundizar más o menos en un tema. Creo que pocos profesores disfrutan este aspecto. La pauta que diseñé fue muy estricta  y que cubriera muchos aspectos intentando que fuera lo más justa posible, pero seguramente el año que viene la mejoraré.  Soy de la opinión de que a veces la evaluación no tendría que formar parte del aprendizaje ya que puede modificarlo en positivo o en negativo.

En resumen, fue una experiencia interesante, estoy preparando más material para mejorar el debate, para continuar despertando el espíritu crítico de mis alumnos y que ellos se animen a participar. Espero ir consiguiéndolo cada día.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s