¿No captas la atención de tu audiencia? Aquí te dejo unas cuantas recomendaciones

Captar a tu audiencia

¿Cuántas veces has impartido una conferencia o una charla sobre un tema muy interesante y tu público ha desconectado a los dos minutos? ¿No te da rabia? Es una pena que después de todo el esfuerzo que has hecho en preparar tu exposición y toda la experiencia que tienes sobre el tema no seas capaz de comunicarlo bien. Porque ése es realmente el problema, no que tu audiencia esté desmotivada o que sean todos unos impresentables.

Hay que coger el toro por los cuernos. Tienes que plantearte cómo vas a hacer que el público entienda tu mensaje y tomar una posición proactiva para llegar a ellos y mantener su atención. Al principio, puede que no te salga muy bien, pero la práctica hace los maestros.

Para mejorar la atención de tu audiencia te dejo una serie de recomendaciones por si te sirven de ayuda:

Prepara bien tu intervención: una buena planificación hará que te encuentres más seguro en el escenario, haz una lista de las ideas que quieres transmitir y los objetivos que quieres conseguir con esta exposición en concreto. Cada intervención es única y tu público también. Por tanto, cuando más conozcas a tu audiencia, sus intereses reales o los motivos por los que han asistido a tu conferencia podrás adaptarla más fácilmente a cada situación en concreto y dar en el blanco. Hay lugares donde puedes preguntar previamente qué tipo de personas asisten a las conferencias. ¿Son estudiantes, profesionales, tienen un interés genuino o simplemente estaban de paso? Puedes pedir un listado de las asistentes confirmados y mirar en las redes sociales sobre qué temas hablan, su edad aproximada o su profesión. No siempre los organizadores facilitan esta información, pero como yo digo: “preguntar no es ofender”.

Crea una estructura del discurso y mantenla a lo largo de toda tu intervención: una buena estructura es como un mapa mental que ayuda a tus oyentes a saber cómo se va a desarrollar la conferencia y a ubicarlos cuando se amplían los temas y nos hemos alejado del punto inicial. ¿Cuántas veces te ha pasado que has empezado en un punto y después te has ido por las ramas? Tú a lo mejor sabes lo que has transmitido, pero, ¿y tu público? ¿con qué se ha quedado? ¿Ha entendido el objetivo de tu ponencia? Para evitar esto hazte un esquema y llévalo cuando estés hablando. Cuando seas consciente de que te estás desviando, recapitula y retoma el guión. Ayudará a los asistentes a no perderse en el bosque de tus ideas.

Escoge titulares: Seguro que hay aspectos clave que quieres que no se pasen por alto. Crea titulares para tu público, si te apoyas en power point o Prezi asegúrate que están escritos cuando introduces estos temas y refuérzalos con la entonación. Es importante que se queden con ellos porque sintetizan tu exposición. Si eres de los dispersos, tener el apoyo de un elemento escrito te ayudará también a  a enfatizar las ideas esenciales a lo largo de tu intervención y a no desviarte demasiado.

Aporta datos: cada persona entiende y conceptualiza la realidad con diferentes elementos. Para un sector de la población más analítico es interesante dar datos sobre el tema que estás desarrollando. Más que nada porque con datos cuantitativos y cualitativos pueden dimensionar y delimitar la cuestión que se les está presentando. Si dices que hay un incremento en algo, pueden ver “realmente” el incremento con un porcentaje. “Muchos”, “disminución”, “un gran número”, “incremento”, “la mayoría”… son palabras que no tienen la misma fuerza que 123.000 clientes, menos del 20%, 65.000€, un aumento del 300% o un tercio del segmento de población, ¿no crees? Tenemos que hacérselo fácil para que puedan entender la envergadura de lo que estamos contando .

Pon ejemplos y cuenta historias: A tu público tienes que moverlo, agitarlo, emocionarlo para que se implique en el tema que estás planteando. Ponle ejemplos, apela al tú, qué mejor que un.. ¿a ti no te ha pasado que…? Tráelos a tu campo. Las historias, los ejemplos, lo que ahora se conoce como “storytelling” los sacan de su ensimismamiento y los llevan a un mundo que reconocen porque allí han sentido emociones, han sufrido, reído o llorado. Activan una parte clave del cerebro. Con anécdotas y relatos tu audiencia puede llegar a identificarse con el protagonista, que en este caso eres tú y seguirte a lo largo de todo el camino que les quieres mostrar.

Espero que todas estas sugerencias te hayan servido. También me sirven a mí. Así que ánimo y practica todas las veces que puedas, verás como al final consigues el cambio.

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